Entre padres e hijos no metas los hocicos.
¿Qué se ha de hacer, si la escobita no quiere barrer?.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Tener un hambre de lobo.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Más fácil es ganar que conservar.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Antes de hacer nada consulta con la almohada.
Hija que casas, casa que abrasa.
A la hora mala no ladran los perros
Hay que cortar por lo sano.
Freídle un huevo, que dos merece.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Tendrán que pasar hambre en la época fría los que no trabajen en la caliente.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
El que llega tarde, no bebe caldo
El que araña y muerde, poco puede.
De boca para fuera.
El que callar no puede, hablar no sabe.
El que come tierra, carga su terrón.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Quien da para recibir no da nada
Ser un mordedor de pilares
Si te he visto no me acuerdo.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Al asno no pidas lana.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.