El gato maullador, nunca buen cazador.
Mas vale ser afilador que labrador.
No dar pie con bola.
Con afán ganarás pan.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
De lo que supiste ganar, sábete bien tratar.
Más mato la gula que la espada.
Debo, no niego; pago, no tengo.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Quien no da nudo, pierde punto.
A falta de pan, buenas son tortas.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
La dieta cura más que el bisturí.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
El cebo oculta el anzuelo.
Hombre prevenido vale por dos.
De mala vid, mal sarmiento.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Necio que calla por sabio que pasa.
Por San Blas, planta ajos y comerás.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
No busques donde no hay.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Con fuerza de voluntad, incluso un ratón puede comerse un gato
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Anda abrigado, come poco y duerme en alto, si quieres vivir sano.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Quien no canea, calvea.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2