El hambre aguza el ingenio.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Juicios tengas, y los ganes.
El que mucho abarca, poco acaba.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Ausente, apenas viviente.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Yo te hice y tú me enseñas.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Ser amable es ser invencible.
El trabajo por la mañana vale oro.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
La vida es un soplo.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Más vale sudar que estornudar.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Palabra de boca, piedra de honda.
Pan para hoy, hambre para mañana.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Voz del pueblo, voz de Dios.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
El tiempo es oro.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.