Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Ver para creer.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
El que no ama, no se desilusiona.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Vida bien concertada, vida holgada.
Dame rojura y te daré hermosura.
Ama, perdona y olvida.
Allega, allegador, para buen derramador.
Casa de Dios, casa de tos.
Favor del soberano, lluvia en verano.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
A mala cama, buen sueño.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
Donde hay carne, hay hermosura.
Nadie se hace rico dando.
Esposa mojada, esposa afortunada
Alábate cesto, que venderte quiero.
Dar la última mano.
Hablar con el corazón en la mano.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Veinte años puta y uno casada y eres muy honrada.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo