Del ahorro viene la posesión.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Nadie se ha pelado por pedir.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Principio quieren las cosas.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
El que guarda siempre encuentra.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Un ten con ten para todo está bien.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Salud y pesetas salud completa.
El trabajo duro purifica el espíritu.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Tras el vicio viene el lamento.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
No hay año sin desengaño.
La palabra es playa, el silencio oro.
Qué satisfacción estar enamorado
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Donde hay pelo hay alegría.
Panza llena, quita pena.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
A buen señor, buena demanda.
A quien dan, no escoge.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Conocimientos puede tenerlos cualquiera, pero el arte de pensar es el regalo más escaso de la naturaleza.
Abril, lluvias mil.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Del ahorro viene el logro.
Siempre ayuda la verdad.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.