Más honor que honores.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El que da, recibe.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
La bondad, quien la tiene la da.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Cortesías engendran cortesías.
Nadie perdona que le hagan un favor.
A gran pecado, gran misericordia.
Hay que dar para recibir.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Daño merecido, no agravia.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
El mejor premio es merecerlo.
Más querría servir que recibir.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Honor a quien honor merece.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Confesión hecha, penitencia espera.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Aceptar un don, requiere discreción.
Agrada y te agradarán.
Bien vestido, bien recibido.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Que dulce queda la mano al que da.
Nadie da nada a cambio de nada.
Al mal hecho, ruego y pecho.
La virtud en sí es un premio
Ingratos hacen recatados.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Más se mira al dador que a la dádiva.