La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Miren quién habló, que la casa honró.
Cosa muy querida, presto perdida.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Con el ingrato, no tengas trato.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
La sugestión obra.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
La variedad place a la voluntad.
Cuando te den, da.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
A buen santo te encomiendas.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
La esperanza alegra el alma.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Tras la fortuna guía el favor.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Donde hay orden, hay bendición.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
A mala suerte, envidia fuerte.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Que aproveche como si fuera leche.
Palos con gusto no duelen.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Quien busca, halla.
La alegría es gemela
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Nadie está contento con su suerte.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Reyes y mujeres no agradecen.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
La obra alaba el maestro.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Alabanza propia es vituperio.