Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Más honor que honores.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Haz el bien y olvídalo.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
No des consejo a quien no te lo pide.
No hay mejor ahorrar que poco gastar.
Lo que es igual, no es trampa.
Mas vale tener mal burro que ninguno.
Santo Tomé, ver y creer.
El que no te ama, burlando te difama.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
La esperanza es el pan de los pobres.
El que avisa no es traidor.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Mucha carne para tan poco Gato.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Quien aprisa asa, quemado come.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
A los tontos no les dura el dinero.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
El mejor premio es merecerlo.
Esposa prudente es don de Dios.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
Nadie se ha pelado por pedir.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
A traidor, traidor y medio.