Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
A cada santo le llega su día.
Cree el fraile que todos son de su aire.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
Más grandes las gentes, que sus dirigentes.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
El que algo teme, algo debe.
Ni tanto ni tan calvo.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Quien cae no tiene amigos.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Burro que piensa bota la carga.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
El sol brilla para todos.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Fiado has, tu pagarás.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Más largo que un día sin pan.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
A cada necio agrada su porrada.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.