Dios da pan a los que no tienen dientes.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
La ingratitud embota la virtud.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Ignorante y burro, todo es uno.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Ningún ladron quiere ser robado.
El amor hace iguales a los que no lo son.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
Con el ingrato, no tengas trato.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Está como agua, para chocolate.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Aceptar un don, requiere discreción.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Dádivas quebrantan peñas.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
No soy baúl de nadie.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Necio que calla por sabio que pasa.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.