El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Necio por natura y sabio por lectura.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
El que mucho come, poco adelgaza.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
El ahorro es santo porque hace milagros.
El hombre honrado a las diez acostado.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Nadie compra una vaca teniendo la leche gratis.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Si vives alegre, rico eres.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Quien mucho desea, mucho teme.
Si hay miseria, que no se note
El que trabaja, no come paja
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Non se pode mamar e asubiar.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Amor de casada no vale nada.
De mozo rezongador nunca buena labor.
La caridad empieza por casa.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Nadie extienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Mucho tocado y poco lixo.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
Pobreza no es vileza.