En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Tiene más vida que un gato.
Ratón de campo, no lo caza el gato.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Chocolate frío, échalo al río.
El que ama, teme.
Si la gata pare en el horno, los gatitos no son bizcochos, son gatitos.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
La rata avisada, no muerde carnada.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
En enero, se hiela el agua en el puchero.
Al enemigo, ni agua.
Es difícil coger un gato negro en una habitación oscura, sobre todo cuando no está
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
Golondrina que alto vuela, no teme que llueva.
Se defiende más que un gato boca arriba.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Cojo con miedo, corre ligero.
Regala a la gata y te saltará a la cara.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Lo que has de dar al rato, dáselo al gato.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
¿No querías caldo?, pues toma tres tazas.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Buscarle cinco pies al gato.
Hijo de gato caza ratón.
La casa quemada, acudir con el agua.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
El que tiene sed, busca agua.
Dime matagatos, que he matado un gato.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Si se rasca, es porque le pica.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
Al invierno, no se lo come el lobo.
Cuando un perro se ahoga, todos le dan de beber.
A perro viejo no cuz cuz.
Tiene que ser muy duro el invierno cuando un lobo muerde a otro.
Dejar al gato con el pescado.
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
No sufras por calenturas ajenas.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.