mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
Mal oledor, mal catador.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Dar patadas de burro.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
No crece el río con agua limpia.
La sardina y el huevo a dedo.
Sueño sosegado no teme nublado.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
En Abril, aguas mil.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
El mono sabe el palo al que trepa.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Más doblado que carpa de camión.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Freír todo el arenque para comer las huevas
A hijo malo, pan y palo.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Carga la nao trasera si quieres que ande a la vela.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Cada palo que aguante su vela.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Río que ensancha sus orillas no es todo agua limpia.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
A chico pajarillo, chico nidillo.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
Agua de llena, noche de angulas.
Maestro de atar escobas.
Para sabio Salomón.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Mucho sabe quien callar sabe.
Ama de cura, puta segura.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Ningún pescador de caña ni molinero de viento, necesita un escribano para hacer testamento.
Bocado comido no guarda amigo.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.