Ojos que no ven, gallinas al saco.
El mejor cazador, miente más que caza.
Vale más rodear que mal andar.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Médico sin ciencia, poca conciencia.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
El que no mira, suspira.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Refrán de palo, refrán de fuego.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Callar como puta tuerta.
Cual andamos, tal medramos.
El hablar bien, poco cuesta.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Quemar la casa para cazar el ratón.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Ausente, apenas viviente.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Bastante colabora quien no entorpece.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.