Hablando mal y pronto.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Hablar con lengua de plata.
Hablar poquito, y mear clarito.
Tu hablar te hace presente.
El que mucho habla, mucho yerra.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Acertar errando es suerte y no talento.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Arte para lograr es el dulce hablar.
El hablar es plata y el callar es oro.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Explique, no complique.
Hablando se entiende la gente.
Dificulto que el chancho chifle.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Criticar es más fácil que imitar.
Hablar por la boca del ganso.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Hacer enseña a hacer.
Más fácil es caerse que levantarse.
Es más fácil, destruir que construir.
Hablando la gente se entiende.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Hablando nos entendemos.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Haciendo se aprende a hacer.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Es fácil ser rico y evitar mostrarse orgulloso, es difícil ser pobre y evitar ser gruñón.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Andar y callar, eso es negociar.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.