Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
Es la misma gata, no más que revolcada.
El tiempo de Dios es perfecto.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Tras la fortuna guía el favor.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
No hay como la casa de uno
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
La mejor bellota es para el peor marrano.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
El veinte de Enero, San Sebastián el primero.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Solo nadando contra corriente es posible alcanzar la fuente.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
La flor caída no vuelve a la planta
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Pueblo chico infierno grande.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.