Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Por enero florece el romero.
El viejo que se cura, cien años dura.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
Está en todo menos en misa.
Dios es la medida de todas las cosas.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Atáscate, que hay lodo.
La necesidad conduce a Dios.
No ha visto muerto cargando basura.
Es mejor el amo temido que el despreciado.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
El que no está contra ti, está contigo.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
El padre para castigar y la madre para tapar.
El que no chilla, no mama.
Los patos marinos anuncian nieve.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
La zorra nunca se mira la cola.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Cortesías engendran cortesías.
De refrán y afán pocos se librarán.
Los pájaros más bellos están enjaulados
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
A saya blanca, ribete negro.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
No hay urraca sin mancha blanca.
De padres cantores, hijos jilgueros.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.