Cada día, su pesar y su alegría.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
La muerte no anda en zancos.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Casa hecha, sepultura abierta.
El primer amor es como la camiseta, siempre va pegada al pecho.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
Del lobo un pelo.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Regala a la gata y te saltará a la cara.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Gato gordo, honra su casa.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
El deseo hace hermoso lo feo.
La primera señora, la segunda escoba.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
La muerte todas las medidas vierte.
Madre ardida hace la hija tollida.
Casa sin madre, río sin cauce.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
El monte tiene ojo.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Sol puesto, obrero suelto.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Cada uno halla horma de su zapato.
Flores pintadas, no huelen a nada.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
En puerta y en puente nadie se siente.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Buscar los tres pies al gato.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.