Aún no ha nacido el niño y ya lo queremos casar.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
Con hermosura sola no se pone la olla.
El jade necesita ser tallado para ser una gema.
Nadie le da vela en este entierro.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Ande o no ande, la burra grande.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Hombres de noche, muñecos de día.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Debajo de la manta, tanto vale la negra como la blanca.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Para presumir hay que sufrir.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
A llorar al cuartito.
Los enamorados, no ven a los lados.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
No juzgues el barco desde tierra
Bendita la casa que a viejos sabe.
La que fue flor, algo le queda de olor.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Flaca es la mujer por gorda que esté.
El amor no se mendiga, se merece.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
A quien has de acallar, has de halagar.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.