Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
A buena confesión, mala penitencia.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Limosnero y con garrote.
Para creer hay que querer creer
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
El rostro es el espejo del alma.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Unos van al mártir, y otros al martinete.
Buenas razones cautivan los corazones.
A liebre ida, palos al cubil.
Alegría amagada, candela apagada.
La suerte la pintan calva.
Gran mal padece quien amores atiende.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Al miedo plata; y al amor cariño.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Bien ama quien nunca olvida.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción