Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
A candil muerto, todo es prieto.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
No da un tajo ni en defensa propia.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Llegar al humo de las velas.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Donde se pace, que no donde se nace.
El que la sigue la consigue.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Se tapaba Maricuela y se dejaba al culo fuera.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Casa de mantener, castillo de defender.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
La virtud ennoblece.
¿Por qué un guía para quien ya ve el templo?
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Todos los santos tienen octava.
No hay luna más clara que la de enero, ni amor más querido que el primero.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
De Navidad a San Juan, seis meses van.
Hay que amarrar el tamal.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Al hombre mayor, dale honor.
La verguenza es último que se piedre.
Pintada en los WC.
A misa, no se va con prisa.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
Una buena campana se siente de lejos.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Quien baila, de boda en boda se anda.