La luz de alante es la que alumbra.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
De la esperanza vive el cautivo.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Agua estantía, renacuajos de día.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Del odio al amor hay solo un paso.
Llave puesta, puerta abierta.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
Neblina, del agua es madrina.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Nunca falta Dios a los pobres.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Por Santa Lucía, vuelve el aceite a la oliva.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Irse por los cerros de Úbeda.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Moza gallega, nalgas y tetas.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
La fortuna es madrina de los necios.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.