En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
A la vejez aladares de pez.
Cada mochuelo, a su olivo.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Ante Dios, todos somos iguales.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
¿De que vas, Santo Tomas?
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Un pie calzado y otro descalzo
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
A cada día su pesar y su esperanza.
Hacer de necesidad virtud.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
No se puede repicar y andar en la procesión.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Es de bien nacido ser agradecido
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
La virtud en sí es un premio
Al mal hecho, ruego y pecho.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Mata, que Dios perdona.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.