Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Joven ventanera, mala mujer casadera.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
La fe no tiene miedo.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Gallo viejo con el ala mata.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Madre no hay más que una.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Casarse bajo el palo de la escoba
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
La adoración es una admiración trascendental
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Por Santa Catalina coge tu oliva, la vieja que lo sabía cogida la tenía.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Por San Blas, una hora más.
Río cruzado, santo olvidado.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
La manda del bueno no es de perder.
A barba muerta, obligación cubierta.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Palabras de santo, uñas de gato.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.