Del amor al odio, solo hay un paso.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
La hogaza no embaraza.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Hablando se entiende la gente.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Si a la golondrina en Marzo no la ves, mal año de espiga es.
A buen señor, buena demanda.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Ama profunda y apasionadamente.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
A la vejez, dinero y mujer.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Tiene más miedo que vergüenza.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Dar puntadas.
Buena crianza no pierde punto.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Amistad de juerga no dura nada.
Casa chica infierno grande.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Quien se casa, casa quiere.
No hay que llegar primero pero hay que saber llegar.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
No hay mejor maestra que la experiencia.