Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
No te acostumbres a lo que no dure.
El pobre de su pobreza no sale.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
No busques a la vez fortuna y mujer.
El que no mira, suspira.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
La vida es un montón de pequeñas cosas
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
No hay viejo sin dolor.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Casarás y amansarás.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
El que calla, otorga.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Salud y fuerza en el canuto.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
En la cancha se ven los gallos.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
Honra sin provecho la digo pecho.