La justicia cojea, pero llega.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Mucho ayuda el que no estorba.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Chica centella gran fuego engendra.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Bien reza, pero mal ofrece.
Hebra larga, costurera corta.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Boca que no habla, Dios no la oye.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Mejor es no prometer que prometer y no hacer.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Hablar con el corazón en la mano.
Hay que hacer de tripas corazones.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Ser feliz como pez en el agua
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Gente parada, malos pensamientos.
Tiempo pasado siempre es deseado.
El miedo guarda la viña.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
A Dios, lo mejor.