El yerro encelado, medio perdonado.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Obra acabada venta aguarda.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Donde se pace, que no donde se nace.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
La pasión embellece lo feo
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
La fortuna es madrina de los necios.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Los dioses ayudan al que trabaja
Todo tiene solución menos la muerte.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
A mala suerte, envidia fuerte.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Sin un duro, no ha futuro.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Madre hay una sola.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.