Hombre prevenido vale por dos.
El avariento nunca está contento.
Perro que no anda no encuentra hueso.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Al hambre no hay pan negro.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Mucho ruido y pozas nueces.
La Luna de Enero y el amor primero.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
El abad canta donde yanta.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Ausente, apenas viviente.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Ser el último orejón del tarro.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
A buen sueño, no hay cama dura.
Salir del fuego para caer a las brasas.
A la mujer búscala delgada y limpia que gorda y guarra ella se volverá.
Pan duro, pero seguro.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Mayo ventoso, año hermoso.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
No todos los que van a la iglesia son santos
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
La risa va por barrios.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Campo abandonado, fuego proclamado.
Hacer la del humo.
Belleza de cuerpo no se hereda
En caso de duda, la más tetuda.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
En la tardanza está el peligro.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Que cada cual espante sus pulgas.
Tanto nadar para morir en la orilla.
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.