Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
La oración de los rectos en su gozo.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
La alegría en el alma sana se cría.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
La fantasía es la primavera del alma
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Con promesas no se cubre la mesa.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
El ahorro es santo porque hace milagros.
La fantasía es la loca de la casa
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Arca abierta al ladrón espera.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
La paciencia es buena ciencia.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Cada día, su pesar y su alegría.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
La nieve presagia una buena cosecha.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Al saber lo llaman suerte.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
La caridad empieza por casa.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
La letra mata, el espíritu vivifica.
Buenas razones cautivan los corazones.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Quiéreme poco pero continúa
Lo prometido es deuda.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
La virtud es de poco sueño.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.