Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Cielo estrellado, tiempo variado.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Cuando llueve no todos nos mojamos.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Después de la tempestad, viene la calma.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Mientras no hay viento, no hay mal tiempo.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
No hay alegría sin aburrimiento
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Criados, enemigos pagados.
Campo florido, campo perdido.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
El día más claro llueve.
Qué bonito es ver llover y no mojarse.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
A gran seca, gran mojada.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Si la nube es negra, cuídate de la piedra.