Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Gente parada, malos pensamientos.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
El que algo teme, algo debe.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Vida bien concertada, vida holgada.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Fue el hombre por maduro, y lo pusieron verde.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
En arca abierta, el justo peca.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Más fácil es ganar que conservar.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
La prudencia nunca yerra.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Dar patadas de burro.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Presto rico, presto pobre.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Ver para creer.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Salvarse por los pelos.