Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Cada uno es artífice de su ventura.
Tiene la cola entre las patas
A caracoles picantes, vino abundante.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
A padre ahorrador, hijo gastador.
De lo vedado, un solo bocado.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
El que se queja, sus males aleja.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Libros y años hacen al hombre sabio.
¿Fiado?. Mal recado.
En San Antonio cada pollita pone huevo
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Con la misma vara que midas serás medido.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
No es lo mismo predicar que dar ejemplo.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
No se manda al corazón
Una espina en el ojo.
El buen alimento cría entendimiento.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Amigo viejo y casa nueva
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
Ajo hervido, ajo perdido.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Mas vale tener mal burro que ninguno.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.