Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Jugar vive pared en medio del hurtar.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
El que presta, a pedir se atiene.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Manda, manda, Pedro y anda.
No falta un burro en un mal paso.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Caer es más sencillo que levantarse.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Un tropezón puede prevenir una caída.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Por unos pierden otros.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
El que da primero da dos veces.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
El comedido sale jodido.
Comer uva y cagar racimo.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Todo lo que el médico yerra lo tapa la tierra.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Desbarata hasta un balín.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Callando el necio, se hace discreto.
Nadie nació enseñao.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Hay que coger al toro por los cuernos.