Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
Mucho ruido y pozas nueces.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Da y ten, y harás bien.
Haciendo y vendiendo irás subiendo.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
De luengas vías, luengas mentiras.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Tras cada pregón, azote.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
El agua derramada es difícil recogerla.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Lo difícil es tener, si no sabes mantener.
Todo tiene un fin.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Hacer oídos de mercader.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
A la virtud, menester hace espaldas.
El que come y canta algún sentido le falta.
Perro que ladra no muerde.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
La suerte es de los audaces.
Más fácil es ganar que conservar.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Esta lloviendo sobremojado
Quien roba una vez, roba diez.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
La vida es una universidad.
El hablar mismo idioma.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.