El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Por pedir, nada se pierde.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
El amor enseña incluso a un cura a bailar
Calle el que dio y hable el que recibió.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
En cada refrán tienes una verdad.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Aire de Levante, agua delante.
Cojo con miedo, corre ligero.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Bastante colabora quien no entorpece.
Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Burro que piensa bota la carga.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
Es más fácil, decir que hacer.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Oír como quien oye llover.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
No hay que ser caballo para saber de carreras.
El que nada duda, nada sabe.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Raton que solo conoce un agujero pronto cae del gato en el garguero.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
El que es culpable puede reincidir.