De ensalada, dos bocados y dejada.
Variante: En Febrero, pon obrero, mejor a finales que a primeros.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Más camina un burro si va frente al pesebre.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Fiado has, tu pagarás.
De mala vid, mal sarmiento.
El sexo nos hace perder la cabeza
A rocín viejo, cabezada nueva.
El que come solo, muere solo.
Al buen jugador la pelota le viene.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
No te acostumbres a lo que no dure.
Tiene más dientes que una pelea de perros
A hijo malo, pan y palo.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Durmiendo es, y me canso, ¿qué no sería trabajando?.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Al desdén con el desdén.
Quien tenga tiempo que no espere
Con una rueda, no anda una carreta.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.