La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Non hai mellor rede cá que pilla o peixe.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Mujer casada, casa quiere.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Consulta a tu mujer y haz lo contrario a lo que te aconseje.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
No es nada que matan a mi marido.
En la boda, quien menos come es la novia.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
A la mujer no la cates, no es melón.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
No mes dos mortos mata os teus porcos
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Amor con casada, vida arriesgada.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
Cada cual mire por su cuchar.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Amor con casada, solo de pasada.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.