El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Pan con pan comida de tontos.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
El que se convida, fácil es de hartar.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Más ordinario que una monja en guayos.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Quien bien siembra, bien coge.
No le pongas tanto huevo a la harina; porque se te amarilla el pan.
Están separados, como el agua y el aceite.
En vender y comprar, no hay amistad.
El que no tranza no avanza.
Ni hablar mujer, traes pistola.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Se quedó sin el pan y sin la torta.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
A gana de comer, no hay mal pan.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
No hay salsilla como la hambrecilla.
Que tienen que ver los cojones para comer trigo.
La cortesía exige reciprocidad.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
El golpe de la sartén, siempre tizna y no hace bien.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
No estrujes tanto la naranja, que amargue el zumo.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.