Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Quien lee y escribe no pide pan.
Cuando seas padre comeras huevos.
No se debe escupir al cielo.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Hay que poner tierra de por medio.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
El amor no se mendiga, se merece.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Cabeza loca no quiere toca.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
A la mujer brava, la soga larga.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
A nadie le amarga un dulce.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Así se mete, como piojo en costura.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Mucha carne, moitas enfermedades.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Amor antiguo no se oxida