Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Al mal dar, tabaquear.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Donde hay gana, hay maña.
En Noviembre, mata tus cerdos.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
El zumo de una mora, con otra verde se quita.
Lo que no mata engorda.
Cada uno en su casa es rey.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Quien te adula, te traiciona.
Sarna con gusto no pica.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Toda carne es sospechosa, más la muerta es venenosa.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Más vale maña que fuerza.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
El dormir es el hermano menor de la muerte.