Buen moro, o mierda u oro.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Plata en mano, culo en tierra.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Lo tragado es lo seguro.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
Hablar poquito, y mear clarito.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
El que busca, encuentra.
Lo barato cuesta caro
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Maña y saber, para todo es menester.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Vale más saber que tener.
Buena es la trucha, mejor el salmón, bueno es el sábalo cuando es de sazón.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
No hay mejor ahorrar que poco gastar.
El buey pace donde yace.
Buen comienzo, agüero de buen término.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Acá como allá, y allá como acá.
Navidad en martes, fiestas por todas las partes.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Jamás digas: nunca jamás.
A fin de año, remienda tu paño.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
Hazme la barba, hacerte el copete.
Hasta la muerte, todo es vida.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Tiene el sartén por el mango.
Un buen plan al que se llega pronto y se aplica vigorosamente es mejor que un plan perfecto al que se llega tarde y se ejecuta mal.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.