El cobarde vive, el valiente muere.
Caer es más sencillo que levantarse.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
De descansar, nadie murió jamás.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Culo veo, culo quiero.
No necesito tecomates para nadar.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
El que de joven corre, de viejo trota.
La sangre del pobre el rico se la come.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Remienda paño y pasarás año.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Ve delante cuando huyeres.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Más vale bueno que mucho.
Al freír de los huevos lo veréis.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Mal mascado y bien remojado.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Igual con igual va bien cada cual.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
A carne de lobo, hambre de can.