De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Quien sabe, sabe.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Los últimos serán los primeros.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Pan no mío, me quita el hastío.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
De buen caldo, buenas sopas.
Quien siembra, siega.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
Busca una mujer que sepa guisar y coser; y si bien lo quieres pasar, que más que coser sepa guisar.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
El que necesita, te visita.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Al amo comerle y no verle.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Cántaro roto para tiesto vale.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo.
Araña de día, carta o alegría.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Nadie envejece a la mesa.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
En Abril y Mayo, haz harina para todo el año.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
Haz bien y vive alegre.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.