Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Tenés cola que te machuquen.
Lo estancado se pudre.
A las obras me remito.
Para mi cualquier petate es colchon.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Muchas buenas sopas se hacen en ollas viejas.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Jugar a dos barajas.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
No hay peligro para el preparado.
Que bailen los que están en la fiesta.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Más se consigue lamiendo que mordiendo.
Rey determinado no ha menester consejo.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Cien refranes, cien verdades.