Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Bollo de monja, costal de trigo.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Quien no tiene, perder no puede.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Dar gusto da gusto.
Más duro que sancocho de pata.
Quien quita lo que da, al infierno va.
El que persevera triunfa.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Quien tiene arte va por todas partes.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
No te fíes del enemigo que duerme.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Las cosas en caliente pegan.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
El uso es maestro de todo.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Son cucarachas del mismo concolo.
Casa de esquina, para mi vecina.
Inclinar la balanza.
Cambiar de opinión es de sabios.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
En enero, suda el fresno.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
Buena vida, padre y madre olvida.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Feria de loco es el mundo todo.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.