Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Que sabe el chancho de pasteles.
El uso hace al maestro.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Hablando la gente se entiende.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Hasta la salud necesita descanso.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
El sabio calla, el tonto otorga.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Cada hombre deja sus huellas.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
No se puede servir a dos señores.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
No esperes a tejer tu capa cuando empieza la lluvia.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Al amigo con su vicio.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
El abad canta donde yanta.