Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Non hai peixe coma o porco.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Víbora que chilla no pica.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Maíz comprado no engorda.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Parecer uña y carne.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Madre muerta, casa deshecha.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Duro de cocer, duro de comer.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
Luna con cerco, lluvia y viento.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
Tanto ganado, tanto gastado.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Benavente, buena tierra y mala gente.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
De día y con sol.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Hablen cartas y callen barbas.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Pobre atestado saca mendrugo.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.