La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
La mala vida acaba en mala muerte.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
Este navega con banderita de pendejo.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Al músico viejo le queda el compás.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
El que a burros favorece, coces merece.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Para el solano, agua en mano.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Éramos pocos y parió la abuela.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Lentejas, comida de viejas.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
El que se brinda se sobra.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
En la huerta que hay mozo, está en la acequia o en el pozo.