Dan el ala para comerse la pechuga.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Dulce y vino, borracho fino.
Donde aprietan, no chorrea.
Con tijeras propias y tela ajena, ¡qué bien se corta!.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
Mucho apretar, listo aflojar.
El inferior paga las culpas del superior.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Poco y entre zarzas.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Medias blancas en enero señal de poco dinero.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
Viendo al payaso, soltando la risa.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Va para atrás como el cangrejo.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
El diablo es puerco.
Abre la boca que te va la sopa.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Flaco hombre, mucho come.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Molino parado no gana maquila.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Gallo viejo con el ala mata.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
A mala suerte, envidia fuerte.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
En casa llena el loco no se apena.